viernes, 12 de diciembre de 2025

Buitrago de Lozoya

Buitrago del Lozoya es un municipio y localidad española del norte de la Comunidad de Madrid, situada a los pies de la sierra de Guadarrama. El municipio, que cuenta con una población de 2.034 habitantes según el Instituto Nacional de Estadística., recibe su nombre del río Lozoya, que circunda la localidad. Destaca por la conservación de su antiguo recinto amurallado y su casco urbano está declarado bien de interés cultural.

La comarca en la que se aloja la localidad es conocida popularmente como la Sierra Norte y se extiende por toda la zona septentrional de la Comunidad de Madrid. Se encuentra perfectamente delimitada por el sector oriental de la sierra de Guadarrama al oeste, Somosierra al norte, y el valle del Lozoya al sur. En la primera se encuentran importantes cumbres como Peñalara (2430 m) y el Monte de los Tejos (2102 m), mientras que en la segunda se alzan los picos de Cebollera Nueva (1834 m) y Peña Cebollera (2129 m), también llamado «Pico de las Tres Provincias» por ser el vértice común de Madrid, Guadalajara y Segovia, así como la divisoria de las cuencas de los ríos Lozoya, Jarama y Duratón.

Las montañas de la sierra de Guadarrama tienen un aspecto suave y ligeramente alomado, y aunque existen, son escasos los ejemplos de picos recortados formando pequeñas cresterías. En este sector oriental de la sierra, conocido como montes Carpetanos, se levantan las mayores alturas de esta alineación montañosa. Hay una segunda alineación que va desde Navacerrada hasta la rampa de Buitrago y Lozoyuela; en su primera parte, denominada Cuerda Larga, aparecen cumbres por encima de los 2000 m, mientras que en el segundo tramo aparecen sierras de menor altura como las de Canencia, Bustarviejo y La Cabrera.

Entre los montes Carpetanos y la Cuerda Larga se encaja el valle interior más importante de la sierra de Guadarrama: el valle del Lozoya. Se trata de una fosa tectónica producida por el hundimiento en el Mioceno (hace 23 millones de años) de un bloque levantado del zócalo. Esta zona quedó definitivamente configurada en el Plioceno con un aspecto similar al actual que permitió el desarrollo del cauce de este río.

El paisaje de esta zona, uno de los más espectaculares de la Comunidad de Madrid, posee unas características peculiares definidas por las grandes manchas verdes que desde la lejanía ofrecen los bosques de pinos, y que se mezclan con la escala de grises de las rocas típicas de la comarca: el granito y el gneis. A estos colores se suman los que proporcionan las aguas embalsadas del río Lozoya y el limpio cielo de la sierra de Guadarrama, que según su aspecto o el momento del año, modifica todo el espectro cromático. Finalmente, los núcleos habitados, con una arquitectura tradicional basada en el uso de la piedra, el mampuesto y la madera, proporcionan el toque humano que encaja perfectamente en este conjunto.

El casco urbano de Buitrago se asienta sobre un promontorio que forma una curva en herradura sobre el río Lozoya, entre los embalses de Riosequillo y Puentes Viejas.

Situado en mitad del valle del Lozoya, al pie de las estribaciones meridionales de la sierra de Guadarrama, su altitud es bastante homogénea, oscilando entre los 860 y los 1200 m. No se encuentran elevaciones destacadas y el territorio está formado sobre todo por zonas de monte alto mezcladas con bosque mediterráneo de roble, haya y encina. En el sector más oriental también pueden encontrarse pinares de repoblación. Además del Lozoya, embalsado casi en todo su recorrido por el término, surcan la zona los arroyos de La Tejera y Riosequillo por el sur, y el de La Árcava y Cigüeñuela por el norte.

Buitrago ocupa una posición estratégica en la Sierra Norte madrileña, controlando la vía natural que comunica ambas mesetas a través del puerto de Somosierra, único paso que permite cruzar con facilidad esta parte del Sistema Central. La vía de acceso a Somosierra discurre por el valle del río Madarquillos, el cual se une al río Lozoya cerca de Buitrago. Existe además otro puerto de menor entidad relacionado con la localidad: se trata del puerto de Linera, situado en el camino que unía a Buitrago con el municipio segoviano de Matabuena.

La toponimia, las fortificaciones de origen árabe que jalonan todo el valle del Jarama, y el hecho de que la Cañada Real Segoviana pase por Somosierra y Buitrago, parecen confirmar la existencia de un camino transitado al menos desde la Edad Media. Buitrago está dotado además de una densa red de vías pecuarias que delata la importancia histórica de estos parajes en el sistema de trashumancia que desde la Baja Edad Media rigió en gran medida la economía agraria de la Meseta Central. El eje de la misma lo constituyen las cañadas reales de Velayos y San Lázaro, que atraviesan el término de norte a sur.

Las referencias históricas más antiguas respecto a Buitrago datan del siglo I a. C. (sería la Licabrum conquistada por Cayo Flaminio, según Tito Livio, aunque la mayoría de historiadores la relacionan con Cabra),[5]​ pero no hay ningún vestigio material que lo avale, ya que no se han realizado prospecciones arqueológicas. Tampoco hay vestigios medievales anteriores a la Reconquista y por lo tanto de la presencia musulmana anterior al siglo XI.

Buitrago aparece de lleno en la historia de la Reconquista en tiempos de Alfonso VI, hacia el 1083 o 1085. Su valor estratégico es la razón de su rápido crecimiento por medio de un privilegio otorgado por el mismo rey que facultaba a la villa para repoblar los núcleos existentes en su jurisdicción y crear otros nuevos. De ese modo, en 1096, el rey Alfonso VI concede a Buitrago las armas de su escudo consistentes en un toro, una encina y la leyenda Ad alenda pecora («para el sustento del ganado»), que en definitiva hace referencia al medio de vida que se iba a adoptar. El amplio territorio delimitado por el monarca es el origen de lo que se conoce como el Señorío de Buitrago, una comarca que formaba una sola unidad jurisdiccional y cuya cabeza era la Villa de Buitrago.

Durante cinco siglos, esta unidad jurisdiccional tuvo una doble naturaleza. Desde 1368 fue un señorío otorgado por Enrique II a Pedro González de Mendoza, familia a la que sigue vinculado hasta la desaparición del Régimen Señorial en el siglo XIX. Ya en el siglo XVI, la familia Mendoza recibió el título de duque del Infantado. Por aquel entonces, Buitrago y los pueblos de su entorno formaban una comunidad de villa y tierra, institución que los agrupaba tanto para satisfacer sus obligaciones de vasallaje como para defender sus intereses frente a terceros. Suponía el gobierno mediante ordenanzas generales que regulaban la mayor parte de la vida económica y social de la Comarca, así como el asentamiento de nuevos vecinos.

Fuente: Wikipedia